La Coctelera

Categoría: Amigos

Mercado Negro y una Boda

De cómo Sanchi conoció la Caracas sub-urbana y otros peligros


Estuvo a punto de llamar a la Embajada de España en Venezuela para que lo repatriaran. A puntico! Sus primeros 10 minutos en el aereopuerto de Maiquetía, con su maletica para cuatro días, llegando a Caracas, estuvieron llenos de caras sudorosas de bigotes delgadísimos susurrándole al oído "taaaaxiiii", "compro dólares, euros", "taaaaaxi".

Hasta que nos vio llegar y se convirtió al cristianismo de ipso facto

- Gracias a Diosssssss, hombre creí que me dejarían tirado!

Era miércoles y nuestra boda era el sábado. Sanchi había volado Caracas-Madrid para estar solamente cuatro días que pasaría al borde, como se vive en Caracas, pues. En su nueva condición de creyente no paraba de hacer invocaciones divinas mientras transitabamos la carretera de emergencia II, que había sustituido a la carretera de emergencia I (la llamada Trocha) que esa tarde le había dado por derrumbarse, al igual que la autopista principal, que para aquellos días estaba en reparaciones. Como todo en Venezuela, estaba a punto de ser Re-Inaugurado, un tipo de evento muy común entre los presidentes venezolanos.

-Madre mía, y ¿ese hombre armado?

-Es de la Guardia Nacional, algo asi como para proteger nuestra seguridad.

-Ah

Llegamos a Caracas, la ciudad de los contrastes. En cuatro días vio su centro cundido de venta ambulante, su zona este con locales de moda, sufrió sus bancos, sus colas interminables, el tráfico ardiente y le vio la cara a la muerte en un cuarto oscuro:

Por aquellos días el que se convertiría en mi marido se paseaba con confianza por cuartuchos en las trastiendas de pasillos oscuros que rodean el Capitolio de la ciudad cambiando dinero en el mercado negro. Para entonces no habíamos llegado aun a los mecanismos sofisticados de transferencias, sino que acudíamos a lo que podría llamarse el métido artesanal: billete sobre billete.

La última operación la hizo con Sanchi. Sanchi, para entonces estaba convencio de que le esperaba algo semejante a la santidad. En aquel cuarto oscuro, contando millones en bolívares (y unos pocos cientos en euros) moriría en tierra extranjera, a manos de los buhoneros del mercado paralelo, lejos de su amada y por lo mas noble que puede morir un hombre: por amistad. En aquel cuartucho rezó, convertido y convencido mientras contaba. Y aun después de salir pensó que la luz que veía al salir era la que se ve al final del tunel.

-Que no, hombre que no estás muerto!, que esto es la Plaza Bolívar. Mira, aquella es la esquina caliente. hala! Camina, que vamos forrados de plata! Que lo único que hacen es cambiar dinero, que no son matones!

Horas mas tarde, después de ir a la agencia de viajes y al banco estaba en mi casa, amplia y tranquila, con vista al Avila y pajaritos trinando. Ya era viernes, la boda era mañana y no habíamos ensayado!

Sanchi, convertido, dijo, no se preocupen. Yo hago de cura.

Y hasta ensayó el vals!

Sanchi se casa mañana. Voy a su boda contenta por él y su mujer, y por mi marido, que tiene tan buenos amigos.

El Vecindario Coctelero

Meses después

Recorro un poco el vecindario coctelero y concluyo que de mis 28 amigos agregados 17 están mudados, suspendidos, borrados, dados de baja o quizás en unas vacaciones bloggeras.

Hay de todo: el que se despide, el que lo deja todo así, el que deja una notica con su nueva dirección, el que se peleó con algún vecino y decide no volver jamás, el que lo borra todo de un plumazo para no dejar ni el rastro...

Menos mal que me queda Laluz, Swibel, Srta HoneyChurch, Las postales mongolesas siguen llegando, alguna que otra vez Beto se deja caer y que La Fulana dejó su dirección colgada en la puerta.

Martha Drooker: Dónde estás? Alguien sabe de la abuela???...


Mensaje de Rosario desde un pueblo perdido de la mano de Dios, en busca de lectura amena, buenos amigos, intercambios cítricos de más variedades de las interelaciones humanas.

Dulce de durazno para Dolores

Tenía en sus manos el secreto de mi abuela para llegar al punto exacto de azúcar cuando hacía duraznos en almíbar. Cuando lo descubrí, de inmediato se hizo mi cómplice. Me enviaba frascos enteros, para que una vez escondidos en las entrañas de la nevera, sólo yo pudiera disfrutarlos, sentir cómo se me deshacía la pulpa en mi boca, jugar un poco con la semilla y volver a empezar. En esos breves momentos mis papilas gustativas me transportaban a las tardes de mi niñez de la mano de Dolores, aunque mi abuela hacía rato que estaba en el cielo de las abuelas.
Nos queríamos sin hablar, teniendo como puente los ojos enormes de mi amiga Ocha quien se encargaba de tenerla al tanto de mis hisotrias más felicies y más truculentas. Y se alegró por mi y se preocupó por mi, como lo hacen las abuelas entre risas y pálpitos que nadie conocerá nunca.
Dolores se fue el jueves al cielo de las abuelas de un golpe. Sin tiempo para pedirle la bendición, para que nos contara el secreto del dulce de durazno, para mostrarle la partida de bautizmo de Michel ni para confesarle que su rostro redondo era tan igual al de mi abuela Ana Dolores, que la primera vez que la vi quise abrazarla sin mediar palabra, pero me contuve para no asustarla.
Dejó un hueco tan grande en su casa, tan grande, que se extiende desde La Guaira hasta Caracas y llega profundamente al corazón de sus dos hijos, les sale por los ojos se mezcla con las lágrimas, y nos toca a cada uno de sus amigos.
Sin nietos propios, Dolores se coronó abuela de todos por obra y gracia de su cocina casera, de su mirada tierna y de su sencillez y será recordada como tal por los siglos de los siglos.

Rosario de Perlas

Guardado en un sobre que ya está amarilloso conservo el primer poema que me dedicaron.
Era un profesor de más de 40 años y más de 40 dientes, que me llegaba a la altura de mis ausentes tetas, a quien le tenía mucho aprecio en medio de sus clases de historia universal.
Tras un prolongado reposo por motivos de salud, regresó al liceo. En un momento cruzamos miradas, nos reconocimos y de ese cálido y breve saludo apareció días más tarde un sobre en mi mano.
De su puño y letra, valdría más decir "de su puño y garabato" estaba Rosario de Perlas:

Volvía el rostro circundante, con agónica silueta
pasear por los pasillos del claustro de la sabiduría.
Encontrábanse allí simientes con retoños crecidos
y la alegría volvió a mi cuerpo para ceñirse a ellos.
Entre la multitud no faltó su presencia esbelta, aguerrida, armoniosa y sonriente.
Toda su humanidad se dibujó en mi mente y en todo su esplendor brilló más la amistad.
Su majestuosidad yo seguía admirando, por el cariño mutuo que nos ha hermanado.
He sido un libro abierto que muchos han usado, pero es que tu intelecto provecho le ha sacado
Yo quiero que la aurora despunte en el futuro brillando para ti como el sol veranero, y vierta sobre otros tus dotes de hermosura, para que esos capullos que hoy son la juventud, ábranse en rosas vivas como lo eres tu.
Es Rosario de Perlas ese nombre que llevas
y es algo semejate a un áureo yacimiento
donde han acrisolado cual joyas los ofebres.
Hay cosas que en ti bien se han fusionado: esa irreverencia ante el sacrosanto saber, tu constante grito libertario apasionado y la piedra constructora del provenir, tu deber.

23/10/91

Espero que esto no sea un test de inteligencia

Esto me lo mandó mi beca trabajo, espero que el tiempo que tardé en solucionarlo no sea un indicador de mi inteligencia por que me podría deprimir mucho... un jueguito simple...

Esto es un Test Aplicado en las entrevistas de trabajo en Japón

"Todo el grupo debe cruzar el Rio"
Para Jugar:
Lee las 5 reglas primero.
Dale clic al link que esta al final, luego dale clic al circulo azul. (todo aparece en japonés pero eso no tiene nada que ver....)
Las Reglas son las siguientes:
1.- Solo dos personas en la balsa por vez.
2.- El padre no puede estar con ninguna de sus hijas sin la presencia de su madre.
3.- La madre no puede estar con ninguno de sus hijos sin la presencia del padre.
4.- El ladrón (camisa a rayas) no puede estar con ningún miembro de la familia si el policía no esta ahi.
5.- Los que manejan la balsa son: el padre, la madre y el policia.

Para mover a la gente, haga click en ellas, para mover la balsa haga click en los tubos rojos.

Anécdota de año nuevo en cuatro actos y un epílogo

Cantaban los Amigos Invisibles a las 6:00 am, frente al amanecer que reventaba en Caracas el primer día del año... Sonaba "Ponerte en cuatro" y "Esto es lo que hay"...Estaba celebrando en el Hotel Humboldt, que se encuentra en las alturas del cerro Avila, la montaña que decora mi ciudad... subimos en teleférico a las 3 am, es alucinante. Me acompañaban mi hermano y algunos amigos. Era una fiesta con gente de todo tipo... gente que iba a un concierto y a escuchar un DJ... nada de cotillones de año nuevo, ni musica bailable, era el ambiente de la música electrónica... al cual fuimos invitados con una entrada de cortesía, regalo de Pepito. (rumbero por profesión y vocación)
Acto Nº 1
Mi hermano con cara de satisfacción veía a dos chicas besarse, y Pablo, Susana y yo nos reiamos de las cosas que pueden verse en una fiesta como esa... Al rato mi hermano contaba entre risas como las chamas de pelo rosado y zarcillos en la nariz le decían "ella es mía y yo soy de ella... pero dime que no te lo estás tripeando..."
Acto Nº 2
Como es mi costumbre llegada cierta hora, cuando digo "me voy" es que me voy. Nada de "quédate un ratico... anda..." Por lo tanto hice mi cola para bajar en el teleférico que conecta el Hotel con la ciudad, a una distancia de 15 minutos pendiendo de una guaya, con la vista más hermosa que puedes tener de Caracas. Delante de mi una pareja y detrás un trío conformado con las chicas de los besos y el pelo rosa con un amigo. Mientras pensaba: "Dios, me voy a montar con los loquitos...!" Por que a estas alturas pueden imaginarme vestida con mi "estreno de año nuevo" como quien viene de una cena familiar. (lo cual era estrictamente cierto: vanía de una cena familiar)
Acto Nº3
Ocho de la mañana, seis personas en la cabina. Y una de las chicas de los besos se le ocurre decir, con toda la simpatía del mundo: "bueno, ya que vamos a ser compañeros de viaje, vamos a presentarnos: digan su nombre, que edad tienen, qué hacen y si son bi, homo o hetero..." Y yo por dentro: "que vaina es esta? ¿presentarnos?, ¿no podemos hablar sin presentarnos formalmente?" pero parece que la única sorprendida era yo, por que todos animadamente entre risas se presentaron (el trío era de veinte años y la pareja contemporaneos conmigo 28-29) y yo, tuve que decir con cierta pena que soy una persona del promedio: de una profesión promedio, con una edad promedio, trabajo en una universidad promedio, con una sexualidad promedio... (coño, ¿es que no se daban cuenta? estaba vestida tan promedio que debo haber sido vista como una vaina rara!!! pero ellos querían dejarme en evidencia)
En fin... me resultaron simpáticos, buena gente, agradables, solidarios... tanto que sin darme cuenta compartían cocaína en un vagón de teleférico y sin haberse visto antes... Y yo tan tranquila como si fueramos los mejores amigos le limpiaba la nariz a una de ellas que le quedó polvito blanco pegado, bromeaban sobre su sexualidad dependiente (dependiente del sexo del otro) comentaban que tenían que cuidarse, que en año nuevo la gente se volvía loca y manejaban a toda velocidad (no sabían porqué!!!!) me invitaban a un afterhour, me ofrecían coca y yo me negaba tranquila, como si todos los días me ofrecieran drogarme a 300 metros del suelo...
Acto Nº 4
Una despedida sentimental, con abrazo de amigos y todo, buenos deseos para el 2006, "cuidense muchachos, cuando se droguen se limpian la nariz, manejen con cuidado!".
Epílogo
Aun hoy a cinco días pienso en los loquitos que no sabían que esta mujer promedio que los acompañaba ha vivido muchas cosas(amores prohibidos, muertes violentas, viajes con mochila, y un largo etc. de adrenalina natural e inducida) pero nunca había visto la cocaína. Ojalá ahora estén en sus casas y hayan regresado bien...

Sentimiento Nacional

Me encontraba en una de esas situaciones de tristeza amorosa que se me han vuelto un mal hábito los últimos meses y decidí emprender una escapada con mi amiga Claudia, cuyo segundo objetivo (el primero era el escape en si mismo) era pasar un buen rato en algun lugar criollo, autóctono, en las cercanías de Caracas. Un lugar donde simplemente se pudiera tomar café, comer empanadas, atendidas por unos amables lugareños y nos olvidaramos del tráfico mientras compartíamos las penas amorosas del momento. Tomamos como excusa el acantonamiento de la Manada y partimos vía Los Valles del Tuy, específicamenbte a Ocumare, lugar natal de mi abuela Nana (1905)... después de perdernos un poco llegamos a Granja Bolívar, un lindo lugar en el cual nos esperaban 38 pequeños demonios scouts, bien citadinos con sus respectivos dirigentes. Pasamos una buena noche y amanecimos en un hermoso lugar, montañas con todas las tonalidades de verde... cabras...gallinas... nos separaba de la ciudad un trecho de carretera de tierra y un buen pedazo de autopista. Pues bien, allí estabamos Claudia y yo: dispuestas a encontrarnos con la amabilidad de los lugareños que seguro tendrían un fresco desayuno que ofrecer. Decidimos partir a San Francisco de Yare, lugar de los tradicionalísimos Diablos de Yare. Nunca habíamos visto a dichos diablos, pero allí estabamos. Nos recibió en la esquina de su iglesia una señora gorda,de enormes tetas, que de inmediato lanzó un tremendo gargajo que llegó como a tres metros como expresión de su talante autóctono. Me dio mala espina y me dije "son las 9:00 am... a ver cuanto tendré que rodar pa encontrar una arepa"...
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