Pero no se puede hablar de ser venezolano sin dar cuenta de ello a través de la experiencia propia. Por que hay que ver que esto de ser venezolano se vive todos los días, se padece a cada instante y se goza cuando se puede... Con todo respeto por la seriedad del material que les envié en el post anterior, me veo en la obligación de aligerar la cuestión, e iniciar una serie de crónicas arrancadas de la vida mesma (mesma, como dice el presi)... Los invito a complementar y, si se animan, a usar mi blog como una especie de anecdorario, que de cuenta de sus tropezones con nuestro ser y hacer venezolano. Se me ocurre dividirlo por temas. Como la Navidad da para tanto, comenzaremos esta semana con el amigo secreto. Ya iremos proponiendo...se escuchan sugerencias!
Encontraran aqui una pequeña crónica de mi esperiencia sobre este jueguito que te obliga a regalar a la gente más inusitada... y además a recibir, en ocasiones, lo que mi tía llama "culos de pollo", (objetos que no tienen utilidad alguna y que son horribles por definición).
Quien no ha jugado al amigo secreto.doc
Por que el que no ha jugado al amigo secreto... que lance la primera piedra!

Yo he sido victima del amigo secreto en varias oportunidades. Este año más especificamente a pesar de mis dudas y reservas que me habian mantenido alejada de ese bizarro ritual navideño, sucumbí ante las presiones sociales y laborales y me decidí a jugar no con mucha determinación. Como siempre mi supuesto amigo secreto no me dió ningun regalo, solo para después descubrir que es el más fastidioso e insistente de mis compañeros de trabajo. Para remate no pude venir al intercambio y además del desroden logistico que mi forzada ausencia causó, debí dar múltiples explicaciones al reincorporarme. Por esta y mucas cosas más no jugaré otra navidad, por esa y muchas cosas más, no jugaré otra navidad.
bueno Yo ando jugando al amigo secreto ahora y debo admitir que me estoy divirtiendo!!!
un beso rosario, este Blog cada vez se pone mejor! un abrazo.
Dios como odio el amigo secreto... Con eso de que escribo la gente parecia obligada a regalarme libros, los libros suelen ser un regalo bastante personal asi que la gente cuando no te conoce suele recurrir a los lugares comunes y los lugares comunes ¿cuales son? los libros de autoayuda, el género más deleznable para mi despues de los escritos de Dan Brown... Eso si no te regalan accesorios cursilísimos que jamás te pondrías. Como mucha gente con la que he trabajado conoce mi afición a la cocina, una vez me regalaron un delantal con un monton de figuritas follando... ¿que se le pasaria a ese cristiano por la cabeza? Lo lance directo a la basura luego del obligado: Hay pero que gracioso...
en definitiva... Odio el amigo secreto
Los regalos inutiles o inverosimiles son el epicope de la condición bizarra del amigo secreto. Yo en mi desprecio por ese juego me he dado a la tarea de acumular en mi recuerdo los más inconcebibles objetos:
+Una camisa o más bien franela blanca con hombreras, ribetes de encjae y mariposas bordadas en colores pasteles y lentejuelas! por Dios solo mi pero enemigo quisiera verme con eso puesto.
+Una pantaleta o más bien un par de pantaletas Leonisa de los inconfundibles colores marron (lo detesto) asoleado y amarillo (lo detesto más) de muestras de la mayor de las frigideces e incomodidades para usarlas debajo de cualquier cosa.
+ Correra plateada con incrsutaciones y boreches, no lo he usado ni para disfrazarme jamas
Los buenos regalos me los reservo, pero estoy segura que todo el que lea esto ha recibido y quizas aun conserva uno de esos artículos de la galeria de mounstros de Navidad.
Todos tenemos experiencias nefastas con el amigo secreto, y cada año juramos solemnemente no volver a jugarlo... pero al año siguiente, siempre surge un entusiasta -de los típicos y profusamente esparcidos por toda Venezuela - que propone jugar el amigo secreto, como si se tratara de una creación propia, inédita, nunca hecho jamás ni remotamente registrado en los anales de nuestra historia vernácula.
El caso es que más de uno le secunda, o les secunda, porque a veces se trata de una parejita o grupito de amigos que se la dan de "alma de las fiestas", "impulsadores de celebraciones", en fin, todo un personaje aun no descrito en cualquier libro que haya escrito Gabriel García Márquez, ni costumbrista o mágico-realista alguno de América Latina. Parece que esta subespecie es endémica en Venezuela.
SIGO LUEGO... ME TENGO QUE IR... PERO TENGO MUCHO QUE DECIR... RESOLVERÉ EL TRAUMA DE UNA VEZ POR TODAS, JE JE JE
Sigo lo que dejé inconcluso hace dos días.
Con esto del amigo secreto, se pone en evidencia algo muy propio de nuestra tierra: el entusiasmo... aunado al conformiso, en el sentido psicosocial del asunto.
Por una parte, en nuestra cultura de alegría, gozo, alboroto, entusiasmo, espontaneidad, y aparente libertad, todos estamos obligados a seguir ese patrón; y si alguien osa o comete la hazaña de ser reservado, ecuánime, si alguien decide llevar el gozo por dentro sin mucha efusividad, entonces es blanco de las más duras críticas y adjetivaciones: aburrido, sangre de orchata, mierda de pato, apático, hasta el calificativo de "serio" es expresado como un insulto.
Entonces, ya no por conformismo sino por obediencia, todos quedamos obligados a ser participativos, bullangueros, entusiastas (nuevamente), para no quedar relegados socialmente, ofrecer una personalidad deseable a la percepción de los demás o simplemente para que dejen la ladilla.
¿Será que nadie piensa respetar y aceptar a cada quien tal cual es?, integrar a la gente con sus peculiaridades, dejando que cada uno elija cómo quiere divertirse y que exprese la alegría a su manera. Parece que nadie en este país logra entender que puede haber disfrute haciendo algo distinto al baile y el trencito. Parece que tanto entusiasmo estrecha las mentes, las hace obtusas, y no permite el pensamiento divergente, la diferencia, la diversidad, la creatividad, y sobre todo reduce la capacidad de empatía, necesaria para la comprensión del otro y el respeto de su naturaleza.
Es así como todos quedamos enmadejados, al igual que en muchas otras cosas, en el amigo secreto. Reincidimos cada año... y para muestra una experiencia colmo (Maslow hablaba de las experiencias cumbre porque no vino a Venezuela), que me tocó vivir en este preciso año 2005 mehmo:
Mi amigo secreto (a quien yo le regalaba) era tan pero tan secreto, que cuando me llamaron al celular para decirme que ya habían sorteado y que me había tocado X, yo no sabía quién era. Desde allí, me tocaba depositar cositas en un buzón elaborado ex profeso. Tan secreta era mi amiga, que el día de la parrilla llevé mi regalo y ella no fue; se lo tuve que dejar a un amigo "uncovered" de ella, y sigue siendo secreta para mí... espero que le haya gustado lo que le regalé y que lo disfrute.
Y como dice Oscar Yánez... "Así son las cosas".
Quiero recalcar el hecho de la bullanguería y echadera de broma para resaltar los aspectos más coercitivos del amigo secreto.
Después de contemplar mi galeria de monstruos acumulada a través de los años y refugiandome en el intercambio de regalo familiar, demás esta decir hermano bueno del sádico amigo secreto; he tratado infructuosamente de no dejarme aarastrar hasta el amigo secreto, sin embargo la presión social siempre ha sido más fuerte que yo.
Este año mi amigo secreto es decir a quien yo le regalaba, era conocido para mi, pero no lo suficiente como para saber que regalarle, lo cual me lleva directamente al punto de la empatía.
Para ser regalos creo yo que hay que ser empatico, reconocer al menos un poquitin las preferencias del otro y elegir algo que por pequeño que sea este otro vaya a disfrutar y apreciar, más alla de la sonrisa número 5 "que lindo gracias".
Pero hemos llegado a un punto tan bajo, en el que el regalo del amigo secreto se convierte en un "wish list" como el de Amazon; yo pongo allí todas las cosas que quiero y no puedo pagar o que aunque puedo pagar nunca me he comprado. Pongo a otro mortal en el horrible lugar de buscar ese pisa corbata que venden en Zara solo de 5 a 7 de la noche en la tienda del Sambil o el disco en vivo de Peter Gabriel que cuesta como 200 mil bolos que yo sueño con tener desde los 12 años.
Es asi como terminamos todos en la tampa de la antipatia, ni yo quiero regalar, ni al otro le gusta el regalo, un resultado en el que la sociedad infaliblemente te condena a una situación perder, solo por no poder aceptar desde el principio un "no gracias yo no juego" sin criticar ni excecrar al otro.
Basta de Amigo Secreto!
Hector! cuando descubras la identidad de tu amiga secreta avísa.... capaz y pesa 140 kilos y no le queda la franela que compraste, o tiene 20 años y definitivamente no le interesa un juego de copas... en fin. Por estas cosas es que el amigo secreto es un juego tan particularmente indeseable y a la vez obligatorio.