Ultimamente ando conectada con los vaivenes de la ciudad y ayer, en medio de una situación laboral, conocí a unas siete personas que viven, padecen y sudan su conexión con Caracas.
Ayer en una misma mesa se encontraban, el rector de una universidad, cuatro profeosres universitarios, unas dos monjas y siete líderes comunitarias - no se cómo hacer para que el título líder se vuelva de género femenino: eran siete mujeres bien plantadas de tres barrios enormes, con sus censos de familias y sus objetivos muy claros. Estas siete mujeres son: Berenice, Blanca, Isidra, Florencia que le gusta que le digan Flor, Brígida, Zulma y Magaly. Digo sus nombres por que me parecen nombres fuertes y gruesos como ellas.
¿El motivo de la reunión?: Fe y Alegría (organización de educación popular católica) tiene un terreno que la Fundación Polar le acaba de donar (esta fundación pertenece a la empresa privada más sólida del país) y hay que construir una escuela con el apoyo de la gente. Este terreno colinda con una invasión en la cual viven 110 familias en terrenos inestables y que serán desalojados, si es que las casas no se caen antes.
Las siete señoras venían a negociar con Fe y Alegría a ver si podían destinar parte del terreno para la construcción de viviendas dignas. Los de la universidad estabamos allí por que somos los responsables de gestinar la puesta en marcha del proyecto comunitario global que se desarrollará en el sector. La gente de la comunidad cuenta con un censo completo y la promesa de Fundacomún (ente gubernamental) de apoyarlos en la consturcción.
A Nosotros nos toca la formulación y ejecución del proyecto global (educación, deportes, salud...) A Fe y Alegría la construcción de la Escuela. A las doñas comprometer a la gente, ayudarnos con la seguridad, ayudarnos a conocer a la gente.
Cada quien pone sus fichas sobre la mesa y entendemos al final que para llegar hasta el final hace falta:
Cumplir la palabra empeñada.
Paciencia y constancia para ver resultados en el mediano plazo
Potenciar el trabajo que ya venimos realizando, que no necesita una infraestructura costosa (atención a niños no-escolarizados)
Y el buen ánimo de las siete señoras, siete amas de casa, siete líderes, 14 tetas que han amamantado a un gentío y siente bocas que se comprometen.
El buen ánimo, profesionalismo y compromiso de los universitarios que trabajaremos en el proyecto.
Y confianza en cada uno de los socios.
Nos veremos la próxima semana para adelantar el tema de los datos que hacen falta y asi seguiremos viendonso los proximos años...
El trabajo me llevó ayer a Caracas, la ciudad que se resiste a caer.

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