"Es que lo voy a dejar, después de 20 años ya quiero hacer mi vida, mira chica ya tenemos una hora aquí paradas… pero es que yo te digo, me casé muy joven y los niños están grandes… que calor, verdad?
Aracelis y yo ayer hicimos la misma cola de 5 horas para sacar la cédula: ella la perdió, yo la necesito vigente para lo del pasaporte y a la señora que estaba detrás de mi la habían asaltado. Cada quien tiene su razón y antes de llegar allí somos unos desconocidos.
Es que yo ahora me siento con una fuerza que no tenía, y no vamos a volver.. ya yo no lo amo, mi hija me dice que es que a mi me gusta otra persona, yo no le he dicho nada pero al final, es como una novela. Después de 20 años nos reencontramos, él está lejos, y yo estoy haciendo cosas, fíjate que me mudé y estoy trabajando, mira están repartiendo los números”em>
Ella tenía el número 38 y yo el 39. Sólo reparten 50 números, los últimos que llegaron gritaban y se peleaban con una funcionaria que les decía con firmeza que en la tarde sólo había 50 cédulas y que vinieran al día siguiente.
“El último intento lo hicimos y tengo un niño de tres años que lo adoro, pero mira, por experiencia te digo que un hijo no hace nada para revivir el amor, yo estaba haciendo el esfuerzo, pero es que no me provoca nada con él, una persona que no tiene aspiraciones… y que no me dejaba hacer nada. Ahora estoy en un curso, si estuviera con él no me deja superarme… me duelen las caderas de estar parada, ¿me cuidas el puesto pa buscar un refresco?, esto no avanza y ya tengo sed”
La cola la hacíamos a las afueras del Instituto Nacional de Deportes, en una concurrida Avenida caraqueña, llena de kioscos y mesas de buhoneros que alquilan teléfonos celulares y viven del público que generan las colas para hacer trámites. Aracelis traía una cocacola para almorzar.
“La niña de 16 ya está terminando el liceo, yo le digo que estudie por que así no tiene que depender de un marido, yo estuve frenada mucho tiempo por eso, pensaba que no iba a poder sola, pero me decidí. A mi hija no le gusta donde vivimos ahora, es una habitación y estamos los cuatro (la niña, el varón, el bebé de tres años y yo) pero prefiero así… se nos están coleando! Qué pasa??? Pónganse pilas los de adelante!! Es que mijita, esto no es posible en la Av. Bolívar no es así, los funcionarios no se toman dos horas de almuerzo, estos se están dando un postín”
Empezaron a pasar un grupo de personas que quedaron rezagadas de la mañana y nuestro grupo ya tenía 2 horas y media esperando, asi que la gente empieza a ponerse algo tensa. Suenan las cornetas de la calle, hay mucho humo pero estamos en la sombra. Aracelis es una mujer morena, bajita, con los ojos muy vivos y los dientes enormes, debe tener menos de 35 años. Habla optimista y decidida.
“No he dormido nadita por que mi sobrina anoche tenía dolores de parto y dio a luz esta mañana, lo que yo no se es quién me puede buscar al niño al preescolar si esto se tarda… es que el papá anda con una lloradera, a mi me da cosita, pero cómo hago? Yo le dije a mis hijos grandes que yo podía vivir con él pero que no iba a dormir con él más, yo creo que asi es mejor, por que si no es como vivir en una mentira. Mira por fin! Vamos a entrar… ahora otra cola…”
Va pasando y empieza el trámite, te piden los datos… color de cabello (será que no se ve?).. estatura, peso… profesión (digo muy bajito que soy psicóloga, por que si Aracelis se entera no se qué más me va a contar!) … otra cola…
“Mijita yo no se qué más quieren saber! Ese de la gorrita es lento, yo creo que no sabe manejar esa máquina… y dónde es que firma uno? Yo no se para qué la gente se arregla para esa foto, igualito vamos a salir feísimos todos. Aló? Mira yo me estoy sacando la cédula busca tu al niño por favor… me colgó, es que él lo que quiere es que volvamos pero yo no quiero”
Finalmente la foto, las mujeres se retocan el maquillaje, un señor recibe bromas de cinco jovencitas que le piden que les brinde café, los niños están desesperados… Han pasado 4 horas y media.
“Parece que se dañó la máquina esa! Yo creo que fue el de la gorrita… chica que broma… Ya van a ser las 5 de la tarde y no tengo quien me busque al niño… te voy a decir una cosa es que aquí lo que pasa es que esta gente no tiene quien las coordine, mi hermano trabaja en el ministerio, se lo voy a decir… Si chico! Yo se que antes la cédula se tardaba 4 años, pero yo tengo que buscar a mi hijo hoy!!!”
La Onidex ha hecho un enorme esfuerzo para garantizar que los venezolanos no tengamos que esperar 2 o 3 años por una cédula que nunca te daban, es verdad… pero nos dolían las piernas igual. Vamos en camino de mejorar algunos procedimientos vitales, gracias en gran parte a la tecnología en la que han invertido, ojalá empiecen a invertir pronto en la gente para que la use con mayo soltura y en los gerentes que coordinan los procedimientos.
"Aracelis! Esa soy yo dame aca! Me voy… chao!"
Ciertamente no se para qué nos retocamos si salimos feísimos todos. Mal fotógrafo el de la gorrita. Y buena mujer Aracelis… optimista y decidida.

jejeje me hiciste reir rosario jejjejejejeeee gracias lo necesitaba.
Que buena historia. Si es que hay una batallita detrás de cada esquina ¿cómo fue lo del asalto de la señora de atras? Me ha entrado curiosidad.
...que intíma la conversación en esa cola!... o el amor mondie!!
je!je!
:)
Bueno, como estaba teniendo una conversación tan íntima con Aracelis, no pude conversar con la víctima del asalto, asi que me quedé con las ganas de conocer su historia... Supongo que común y corriente, supongo que en en un autobús algún malandro le pidió la cartera y ella le rogó que le dejara al menos la cédula y el pasaje, pero fue tarde por que el muchachito ya había salido corriendo con su quincena y su estuchito de maquillaje. Pero esa es una historia de desconocidos de mi propia imaginación...
Amiga,esa cedula del pasarporte,te sirve luego en España como estudiante?en el visado te ponen los dias que estaras y que vienes para estudiar?Por que si luego aqui tienes que sacarte la tarjeta de estudiante,tambien las llevas claras,pues las colas aqui de estudiantes y residentes,son enormes,por lo menos en Almeria,si es que colas hemos de hacer hasta para comprar el pan,por lo menos aqui.Por lo menos ya la tienes que es lo importante,y la charla durante las colas,es de lo más variopinta,a mi en algunas me han contado con pelos y señales,toda su vida,algunas mujeres,y de verdad algunas dan pena,otras risa,y las menos te dejan indiferente,pero es gracioso,que en una cola,se te abre el corazón y la boca,ja ja ja ,saludos
No hay mejor confesionario que la cola, me alegra que en España pase como en Venezuela, que el ilustre desconocido al comenzar el trayecto, al bajarte del transporte o terminar el trámite, es tu mejor amigo, confesor, pana burda, compañero del alma, y sobre todo personaje que recuerdas con cariño. No alcanzaría todos los servidores de blogs para contar las historias pero creo que vale la pena intentarlo!
Pues no voy como estudiante, sino como una turista de las que no son rentables: mochilera. Por lo cual no tendré que hacer colas para papeles sino dedicarme a caminar sin mayores planes por los diferentes sitios que recorra... como dice Carmen: las colas son un confesionario y veo que son una actividad compartida con España... Es un lugar en el que te puedes inspirar con facilidad para contar cualquier historia "arrancada de la vida misma"
TEngo 43 años y jamas he esperado 3 años, ni tampoco 1 por una cedula, no se cuando se tardarian 4 años para tener la cédula ciertamente deberé preguntarselo a mi madre porque lo cierto es que nunca espere mas de 3 meses por la C.I...
Como todo Mercedes... hay gente que ha tenido que espera mucho, otras nada... obviamente un sistema impredecible y esa es su gran debilidad. Nunca sabes qué esperar.
Yo una vez esperé un año. Lo de los 4 años es una exageración del funcionario, pero es verdad que es ventajoso que te la den al momento...
Gracias por tus visitas... yo había pasado por tu blog y tenías tiempo sin escribir, desde tu post de la cinta roja...