La salida del cine fueron minutos para resolver si el drama que acabábamos de ver nos humanizaba a un monstruo o si se trataba de un hombre común y corriente cuyas desiciones como líder lo fueron desdibujando como persona hasta parecernos monstruoso.
La Caída, fue la película que vi junto a Flavia y Beto este viernes en la noche. Nos acerca crudamente al drama de los últimos días de Hitler en su Búnker, mientras Berlín y los Berlineses sufrían las consecuencias de una guerra que según las palabras de uno de sus líderes, no era sólo responsabilidad del Fürer, pues “el pueblo los había elegido, y había elegido su destino”. , esa frase aun me ronda en la memoria.
Las actuaciones impecables de todo el equipo dirigido por Oliver Hirschbiegel y encabezada por Bruno Ganz, dándole vida a un Hitler derrotado, desconectado de la realidad y sin embargo enérgico y atemorizante recrean el otro lado de la guerra que no solemos ver: la derrota. En medio de semejante ruina social, política y humana preguntarse si esa derrota es merecida o justa es una especie de pseudo problema, de irónica pregunta…
Recomiendo altamente esta película realizada con los ojos de los alemanes, que nos muestra cómo hombres y mujeres, en medio de circunstancias tan extremas somos capaces de sacar nuestras màs terribles perversiones, nuestra mayor astucia para sobrevivir y los mecanismos de defensa más insólitos para darle la cara al sufrimiento. Hitler: cariñoso con su mascota y los niños, genocida y elegido por votación popular. No tiene desperdicio.

El cine, la escultura y los ruidos de la ciudad me ayudan a ir pasando unos días que han sido una mezcla de emociones... y a preparar el Carnaval, que promete ser más que una comparsa...
La Fulana me regaló una nueva firma, que no acabo de lograr colocar en donde debe. Pero mientras quiero firmar con este ícono,
Gracias Fulana...