Conocí a Armando Reverón cuando era una niña. Por que aunque murió en 1953, Reverón siempre sale como un espanto en los museos de Caracas, medio loco, medio desnudo y acompañado de sus muñecas.
Mis padres me hicieron visitante de museos y me afinaron el ojo apreciando el arte venezolano. Del arte del resto del mundo supe muuucho después, si es que se algo. Así conocí a un grupo de gente muy cásica como Michelena y Cristóbal Rojas, fanáticos de la historia como Tovar y Tovar, paisajistas enamorados como Cabré y algunos que más bien aprecen periodistas de los 50's retratanto el crecimiento de la ciudad como Brandt o Poleo. También estaban los que se habían escapado a otro mundo que parecía estar siempre en movimiento como Soto y Cruz Diez, se decía que ellos eran los cinetistas, como una banda o algo asi.
La cosa es que entre todos estos, que siempre me han parecido como unos personajes que viven en la Galería de Arte Nacional, tenían uno que era como "el loco del pueblo". Ese era Reverón.
Reverón-persona era lo que basicamente en psicología se le conoce como un esquizofrénico, el típico loquito que hace vainas raras. Pero con eso no hay problema pues de locos está lleno el mundo del arte y no suele haber muchas quejas sobre ellos en las Galerías, más bien en sus vecindarios.
De este artista, a quien admiro en todas sus facetas, hoy rescato sus muñecas... las que hacía con el afan de acompañarse, de tamaño natural, con caras de trágica alegría, grotescas... de tetas grandes y cosidas con esmero de loco, pero esmero al fin. Las muñecas de Reverón poblaron su casa, se volvieron reales, le dieron placer y compañía. ¿Y quién no lo necesita?
Vivieron años acomodadas por todo El Castillete (su lugar de residencia en Macuto, desaparecido luego de la tragedia de Vargas en 1.999), vestidas y desnudadas por el loco de la pumpá. Compañeras de baile, amigas de tertulia, hoy las que se pueden conservar están en una eterna charla en una salita del vecindario que comparten los artistas venezolanos en la Galería de Arte Nacional. Es un espacio acogedor, con vista a Macuto a través de las pinturas de su creador, del cual conservan un retrato para no olvidarlo.
Me parece que las oigo hablar de él... con cierto tono maternal y cariñoso, un poco compadecidas de su sufrimiento y a la vez con la picardía de quien se sabe parte de un espectáculo que no todo el mundo comprende a plenitud.
Me gustan las muñecas de Reverón...
Para una opinión contraria sobre las muñecas pueden visitar la siguiente dirección:
http://www.superdharma.com/archivos/000126.html
Si les interesa Reveron, su obra y sus objetos visiten:http://www.wtfe.com/gan/programacion/reveron/
Aqui les dejo a su Maja Criolla...(1939)
Me gusta por que se ve tan Maja como Criolla.

Que buen comentario en la página de Superdharma!impecable,y al visitar la web donde estan las obras de Raveron,me llamo la atención el florero y esa jaula de pájaros,que imaginación tenia este Sr,y que solo debería sentirse para hacerse su compañia.Un abrazo
Gracias Tara, creo que es muy interesante cuando se pueden expresar opiniones contrarias, y darlas a conocer.
Yo admiro mucho a este artista y además siento profundo respeto por las personas que padecen alguna enfermedad mental.
Creo que sus producciones en pintura y lo que también se llaman sus "objetos" en conjunto dan cuenta de lo que él tiene adentro como persona y como artista, que al final son dos cosas completamente indisolubles.
Es un artista de gran talento y preparación que vale la pena conocer. Ojalá si algún día pisas estas tierras puedas darle un vistazo a la obra de Reverón y de otros que también me gustan mucho.
El titulo del escrito es despreciativo, sabemos que Reveron sufrio de esquizofrenia, enfermedad que le da a mentes brillantes, como la de el, y su obra es fiel reflejo de su infinita capacidad de percibir el mundo exterior y la manera como lo plasmaba solo es la obra de un genio.
Manuel Palenzuela
Creo que sus producciones en pintura y lo que también se llaman sus "objetos" en conjunto dan cuenta de lo que él tiene adentro como persona y como artista, que al final son dos cosas completamente indisolubles.
Yo admiro mucho a este artista y además siento profundo respeto por las personas que padecen alguna enfermedad mental.