Compartir el mismo Sol
Caminas y te encuentras con una cantidad de gente disfrutando de la primavera. No todos son iguales ni en edad ni en apariencia, pero se repira en el aire la alegría por la llegada del sol, de las flores, del caloricito que invita a estar en la calle, sólo para eso: estar.
A pesar del cansancio del jet lag recorrer el Parque El Retiro se me hizo tremendamente agradable por ese ambiente y por que me transportó a el mismo paseo hace dos años justamente en estas mismas fechas.
La primavera en del 2004 llegaba fría y lluviosa, con abrigos largos, guantes y un paraguas Vani y yo caminabamos solas con un perro negro que parecía nuestro pero no lo era. Para ese momento Vani redondeaba su estadía en Madrid paseando perros pijos en esa época del año donde esa tarea no es grata para nadie por el frío, y ella durante horas llevaba y traia perros con todo el cariño que sus dueños podían darles en casita y ella bajo una llovizna helada. Trucho fue nuestro acompañante ese día, y digamos que también testigo de cómo se emprende un proyecto de manera a veces un poco lluviosa, pero con la confianza de que saldrá el sol.
Ayer, vi cómo ha salido el sol. Vani ejerce en una clínica veterinaria y aunque extrañamos a Trucho, y jamás olvidaremos que con él conocí El Retiro, en esta oportunidad nuestro paseo es diferente. Lo que empezó con un poco de lluvia hoy ha florecido. Creo que las dos nos fuimos contando cómo para cada una la lluvia de entonces se ha ido disipando poco a poco para dar cabida una tempreatura tan delciosa como la de la tarde de ayer. Venezolanas las dos, nos vamos dando cuenta de los matices de las estaciones y cómo cada cosa viene, va y se va disfrutando en su momento con sus matices.

El Retiro da cuenta fácilmente de esta ciudad. Coexisten todos en un mismo lugar, y si bien no hay un compartir abierto caminan todos por el mismo parque. Es fácil notarlo cuando se ve a las parejas, siempre del brazo, las señoras vestidas con medias de nylon, traje, zarcillos de oro y saliendo de la peluquería del brazo de sus señores maridos, con quien pasean saludando y compartiendo con otras señoras iguales a ellas con sus respectivos señores maridos, y justo al lado otra pareja tapizada de tatuajes y agujereada con zarcillos, siempre del brazo, y saludando a alguna pareja amiga, quizás más altos, quizás más gordos, e iguales a ellos. Pero el parque es el mismo, en un lado del lago suena música para parejas que van con sus hijos pequeños y en el otro suenan tambores que relajan el ambiente para ir pasando el humo de los cigarrillos condimentados.
En ese lugar sólo quieren recibir el sol que está llegando para calentarlo todo, y aunque no todos son iguales florecen en el mismo parque.
Es linda Madrid, donde todos quieren caminar bajo el mismo sol. Y donde por primera vez veo que la noche llega después de las 9 pm.

coral dijo
vaya....
llego a madrid mañana al mediodía. tu post me hizo tener más ganas aún...
pasaré la tarde en el retiro. gracias por la idea.
disfruta,
coral
3 Abril 2006 | 11:38 PM