Los carros diplomáticos empezaron a llegar, con ellos los guardaespaldas e inmediatamente los periodistas. Teníamos unos 30 minutos esperando mientras conversabamos sobre los preparativos de seguridad del día anterior para recibir, en aquella humilde casa, al representante del imperio.
Un hombre tan delgado como pequeño y con mucha agilidad y gracia para hablar, acostumbrado a las cámaras, condecendiente con la prensa y con un histrionismo* poco común en un diplomático.
Es una zona muy pobre acostumbrada a reicibir visitas que quieren conocer el secreto de su éxito. Como buen capitalista está buscando buenos socios con los cuales invertir, y en este negocio de lo social la comunidad en la que estabamos ha resultado ser un excelente socio, pues saben aprovechar el apoyo que se les brinda. Y mientras el señor embajador curioseaba, hablaba de Bill Gates, de la cooperación entre pueblos, y de cómo los niños eran la promesa del futuro no podía evitar la disonancia que me causan sus ojitos saltarines pero fijos en una meta.
Pasaron los 45 minutos respectivos, para ir a lo que resultó ser lo importante: los 15 minutos con la prensa, frente a las cámaras, disparando sus palabras a través de los micrófonos. Asegurando que la reunión de ministros de energía de los países de la OPEP que hoy comienza en Venezuela... blablabla... el buen entendimiento.... blablabla... las diferencias políticas no impiden la cooperación.
La despedida es breve, los carros salen muy rápido y todos nos quedamos en nuestros lugares habituales con una dorada plaquita de agradecimiento y mucho trabajo por delante. Al irse, sentadas en la mesa del comedor, mientras comentamos la visita, alguien enciende la televisión. En cadena nacional aparece nuestro histriónico presidente diciendo exactamente lo mismo. Es curioso.
*Histrionismo: arma política muy utilizada en Venezuela.

Hola Rosario:
Ante nada gracias por tu mensaje en mi blog. Agrego a ello: justamente una de las cosas más interesantes de todo este fenómeno de la blogosfera es que quienes mantenemos un blog, no necesariamente tenemos que ser periodistas, pero, ha sido tan impactante este fenómeno que ya se nos considera como tales. de qué manera, sino, me enteraría de todas estas cosas interesantes que haces? Yo tambien soy psicóloga social de la UCV y, si bien estoy más cercana ahora al àmbito de lo literario, me interesaría mucho saber un poco más acerca de lo que haces. Si te animas a compartir, mi mail es julianab@cantv.net.
Nuevamente gracias y un saludo,
Juliana