Su oficina se nos convirtió en funeraria.
Hacía ya doce días que la habíamos acomodado como sala de espera de cuidados intensivos. Por su fax se enviaron al otro continente los informes médicos, que en su caso parece más un prontuario clínico.
Una a una fueron pasando las páginas que reportaban males diversos: un accidente cerebro vascular, leucemia, insuficiencia renal… y un largo etc. Lloramos por no poder hacer un verdadero informe sobre la persona de la que estábamos hablando. No pudimos decir que dirige un centro social con más de 100 empleados. Tampoco pudimos decir que es consultor de cada una de las decisiones importantes de varias juntas directivas. Ningún médico pudo enterarse de su buen humor, ni tampoco de la cantidad de proyectos que están en marcha bajo su inspiración. Sin embargo tenía encima todos los tratamientos que se le podían hacer.
Durante esos doce días en su oficina, bajo el humo del cigarrillo y el olor del café, nos molestamos por su viaje, por haberse escapado y montado en un avión, nos alegramos de sus leves mejorías, nos asustamos con las llamadas y asi fueron pasando, lentos cada uno de los días.
Tic
Tac
Hay un condenado reloj que él tiene que es capaz de desesperar al más santo. Quiero tirarlo por la ventana
Tic
tac
Hoy, la oficina se hizo más densa, esperando la llamada que diría que ya no estaba más
Tic
Tac
Hasta que poco a poco dejó de ser sala de espera y se convirtió en funeraria. La silla vacía, y todas sus cosas en el escritorio.
Las lágrimas de los más cercanos. Los suspiros, la gente acercándose. Los que consuelan, los que acompañan, los que tienen fe, los que cuestionan, los que justifican, los que hacen chistes, los que entran y se van corriendo, los que invitan a rezar…
Diostesalvemaríallenaeresdegraciaelseñorescontigo y uno se pregunta qué hace cuando la gente querida no está para despedirse benditoseaelfrutodetuvientrejesussantamaría por que al final tampoco es que uno no sepa que va a morir pero es que gloriaalpadrealhijoyalespiritu y Nai está como cuando murió su papá, desconsolada, ella entró aquí el mismo año que yo perdonanuestrospecadoscomonosotrosperdonamosalque Merce tiene unos zapatos muy elegantes, es lindo ese color, sus ojitos llorosos y perdidos me conmueven, quiero abrazarla pero es dura la Merce benditatueresentretodaslas y qué iremos a hacer aquí, uno se va a su casa asi como si nada? Brilleparaellaluszperpetuadescanseenpazamenquintomisterio somos muchos aquí, que calor… recuerdo su voz de profesor de estadística… virgendemontecarmelotomalocontumanto me duele el estómago… descansaenpazamen
Va llegando gente
Hay enfermeras, abogados, decanos, profesores, personal de limpieza, estudiantes, directores…
Escucho la voz de unas letanías, todas al unísono, todas las voces a la vez y me siento más tranquila en ese murmullo conjunto… todos, conocidos, compañeros, amigos decimos al mismo tiempo ese montón de palabras rebuscadas y da la sensación de que están diseñadas para servir de mantra. Una especie de Ohmmmmmm medieval que nos arropa a todos y da un poco de sueño.
De repente, una vez terminado el ejercicio de repeticiones aparece ese hueco espantoso que se abre en el estómago al salir de las funerarias cuando uno, en su interior, se da cuenta que no lo va a ver más. Y salta alguien rápidamente a salvarnos del vacío “mañana una misa, hay que buscar un cura!” y empezamos a buscar, en nuestra colección de curas, uno que esté a la altura de las circunstancias… pero es en vano. No hay ninguno que pueda dar consuelo, justificar la desaparición e incluso tratar de que estemos alegres por que está en el cielo. Ellos también están desconsolados.
Por que no verlo más desconsuela, desorienta y parte el alma en dos partes: la que sabe que se fue, y la que espera verlo llegar. Y esas dos partes se separan abriendo el hueco hondo que tenemos en la boca del estómago, mientras caminado lentos, con las manos en los bolsillos, volvemos a su oficina, a recordarlo un poco más, a llorarlo un poco más, a regañarlo un poco más, a reírnos de sus historias un poco más… mientras el condenado reloj sigue haciendo tic tac.

marta drooker dijo
Se me enrredó el alma leyendo este post.
Rosario, sentí que lo conocía también. _Eso sólo produce algo que está escrito como lo haces.
Y debe ser porque cuando se abraza la universalidad, todos somos parte de un todo y lo que sufre la parte lo sufre el todo. Como un ominoso holograma.
Hay que dejarse conmover. Nos vuelve más humanos.
Gracias, Rosario.
14 Junio 2006 | 03:35 PM