A mi karma, con cariño
Certificado de defunción y resurrección de la narradora de este blog
Hay que aceptarlo. En vidas pasadas cometí infindad de pecados de la más terrible calaña.
Le metí una zancadilla a la Madre Teresa de Calculta.
Escondí la medicina para las hemorroides de Juan XXIII
Le negué agua a Gandhi mientras caminaba como Forrest Gump por la paz mundial
Cando dijeron "el que esté libre de pecado que lance la primera piedra" me poseyó el espírtu de los mejores pitchers dominicanos y lancé 10 pedradas en línea con cuatro hombres en base (una hazaña, allá en Jerusalén...)
La gravedad de mis pecados me condenó en las vidas subsiguientes a disfrutar como lo hacen aquellos que sobreviven en la clandestinidad: intensa, deliciosa y efímeramente.
Y entonces, querido Karma, allí apareciste para redimirme.
Cual Cristo viví la pasión, sufrí angustias, temores, zozobra e incluso episodios humillantes (lo de las hemorroides del Papa tenía que pagarlo de alguna manera). Viví al borde.
Y morí un poco.
Lloré, me velé, me enterré, recé mis novenarios e incluso me hice modestos homenajes (por cortesía conmigo, claro)
Y resucité al tercer día.
Vistos estos acontecimientos tan particulares, me decidí a escribir este Evangelio, cuyo testigo y protagonista soy yo misma.
Contigo, querido Karma, hago un pacto de paz distante y cálida. Desconfiada (no se puede confiar en un Karma) te valoro y respeto, pero no te traigo conmigo. Nuestra última condena, la más transparente, es nunca más hacer intercambios, más allá de los que dicte el azar.
Resucitada y entre los vivos me dispongo a contar vidas pasadas, inventarme las vidas futuras y disfrutar la vida presente, destilando esas historias entre las palabras, el barro y la madera, teniendo como escenario el Estrecho y como compañía, el dueño de lo único clandestino que me queda.
A la orilla del mar y pisando la tierra.

carmenex dijo
amiguex, me sosrprende tu capacidad de reinventarte, a pesar de
12 Julio 2006 | 03:22 AM