El angel de la guarda más despistado
Registro la cartera hasta hacerla escupir el último papelito, ya no queda nada adentro y nuevamente he perdido un ticket de estacionamiento.
Caracas no te permite estacionar en la calle, por un lado no hay puesto y por otro, los riesgos de regresar y no encontrarlo son muy elevados.
Los caraqueños choferes tenemos todos, a diario, un chorro de adrenalina seguro: el que se dispara justo cuando estás a unos diez metros de llegar a donde se supone que te estacionaste y por alguna razón (un árbol, una camioneta, un tumulto de gente) no lo ves a tiempo. Se te hacen los diez pasos más largos de tu vida, no quieres correr para no hacer el ridículo, pero en ese momento, en esos últimos diez pasos si estás hablando con alguien ya no importa. Sólo quieres llegar al ángulo correcto para verificar que tu carro sí éstá allí. Lo miras y el alivio es delicioso, es casi narcótico, te secas el sudor de la frente, respiras hondo y sigues tan tranquilo. No ha pasado nada.
Por lo tanto nos estacionamos en sótanos que llegan a las entrañas de la tierra, humeantes, olorosos a aceite y gasolina, cuidados por unos seres subterráneos cuyas tarde se amenizan con radio AM y sus eternos calendarios con chicas desnudas.
A veces hay que dejar la llave, el volúmen de carros es elevado y no caben todos, asi que el "parquero" se encarga de moverlo... y dejas la llave encomendada a Sanmiguelarcangelvirgenmariasanonofreyelnazarenodesanpabloamen.
Usuaria como soy de mi carro, soy cliente de todos los estacionamientos de Caracas, y nunca he podido tener alguna clase de hábito que me permita tener a mano el ticket de estacionamiento a la hora de pagar. Me tocan corneta, me gritan, que me apure... y yo busco y busco y señores, de verdad no lo encuentro hasta que he sacado todo de los bolsillos propios y ajenos.
Este sábado me resigné, simplemente lo perdí y estaba dispuesta a pagar la multa, ya no tenía energía para regresar al apartamento a buscarlo. Quería pagar e irme.
Hasta que el "parquero" me arrancó una carcajada:
"Pero es que usté está más despistá que angel de la guarda de los Kennedy!"
Propina y un chocolate para el parquero.

Srta Honeychuch dijo
Típico mio, nunca encuentro nada en los bolsos. Todo tipo de papelotes que no valen ya pá ná y el que necesitas escondido en un lugar del frondoso bosque hasta conseguir ser la siguiente vez "ese que no vale pá ná" en una ocasión más tardía.
Lo de la emoción del reencuentro con el coche, me ha parecido como de E.T. y su casa. Ya sabes, aquí te acostumbras a que todo esté en su sitio y luego te encuentras con sorpresas desagradables de vez en cuando.
Besotes
31 Octubre 2006 | 11:38 PM