La Coctelera

24 Noviembre 2006

De vez en cuando, la ciudad puede conmigo

Dos horas de tráfico para recorrer menos de 10 kilometros. Habitualmente me abstraigo en lo más profundo de mi inosciente, miro hacia adentro, me recorro internamente, entro en franco diálogo con mis preocupaciones inimaginables, hago planes insólitos, y salgo de ese mundo interior un poco si, y sólo si, la radio dice algo grave. De resto ni siquiera necesito de música para estar entre neutro y primera. Neutro y primera, neutro.... freno de mano... me duele un poco la pierna izquierda... primera...
Pero decidí salir de la autopista e internarme en el centro. Y la dosis de indiferencia cotidana que me permite de vivir en una ciudad hostil y contrastante como esta sin enoloquecer, se fue esfumando en la medida en la que los buhoneros, la basura y la gente pululante merodeaba para transitar la calle, para ir y venir, arrastran a sus niños pequeños, cruzan sin mirar, se salen de las aceras en una especie de desbordamiento ciudadano, como si las aceras se reventaran y la gente explotara para caer justo sobre mi carro.
Entonces la ciudad pudo conmigo. Me convirtió en un ser asustado y claustrofóbico. Y lo hice: justo cuando tres señores, de más de 70 años, intentaban cruzar la calle, toqué la corneta, me tragué la luz roja y los esquivé de mala manera, con suficiente tiempo como para que uno tomara del brazo a otro y yo sólo pudiera leer en sus caras el susto de vivir en una zona impune y cambiante y ellos en la mía el deseo de salir de allí por encima del respeto a sus canas.
Para ser genuinamente hostil no puedes mirar a los ojos a tu víctima, y yo se los vi. Y me vi los míos, en esas pupilas grises.
A Caracas hay que seducirla para encontrarle amabilidad, pero en noviembre se hace la dura y cuesta mucho sacarle siquiera una sonrisa.
Enero es mejor mes, se le despejan los cielos y las dudas. Le baja el dólar y la temperatura. Enero le vendrá bien a Caracas, mejor que este noviembre de aguinaldos monetarios y votos engatillados.

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3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Mariana

Mariana dijo

JOe, jeje, me has hecho sentir, que iba de copiloto, todos tus nervios y el añorado caos caraqueño.

Un beso.

PD. ¿Qué tal los preparativos?

24 Noviembre 2006 | 10:56 AM

Juliana

Juliana dijo

Totalmente cierto, Rosario! No podía haberlo escrito mejor! Es un texto maravilloso! Me vi totalmente reflejada en él y, sí, tambien espero enero con ansias.

Saludos

25 Noviembre 2006 | 01:41 PM

Rosario

Rosario dijo

Mariana: Tanto caos nos hizo salir de aqui durante un par de días... a Choroní, a respirar aire de mar. Quizás cuando vuelvas por aqui verás que estamos en un punto muy por encima de lo tolerable...Un beso!
Juliana: tu sabes como caraqueña que a veces la ciudad te empuja y si uno no pone de su parte, consciente e intencionalmente, corre el riesgo de pasar al lado oscuro de la fuerza... me alegra tu visita!

27 Noviembre 2006 | 07:32 PM

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Treintayuno y dos canas. Felizmente casada. Extranjera. Según la prensa: inmigrante.

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La vida cotidiana está llena de historias, a ratos selecciono alguna, me siento frente al teclado y le doy forma de post. Este blog está basado en hechos reales

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